El Coyotepe a simple vista solo parece un árido castillo

El eco de las voces en el coyotepe dan un tono terrorífico entre aquel túnel donde la luz y el aire para respirar es casi nulo, a simple vista solo parece un árido castillo de estructura antigua, pero sus paredes guardan cientos de relatos de personas que fueron torturadas.

En su desolado patio se pueden apreciar los íconos de la muerte, tres cruces azules que son imagen clara de que tres cuerpos yacen en aquel terreno.

Entrar a la fortaleza El Coyotepe, es abrir un triste y fatídico recuerdo de la historia.
Esta empezó a escribirse desde 1893, cuando el país se encontraba bajo el mandato del presidente José Santos Zelaya, de ideología liberal.

Según René Oviedo, guía turístico de la fortaleza, Nicaragua se encontraba bajo una guerra política entre liberales y conservadores.

El Coyotepe Masaya

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El Coyotepe
El nombre de “Coyotepe”, proviene de voces náhuatl que significa cerro de coyotes.
“Cuando no había nada construido esta montaña estaba habitada por madrigueras de coyotes, el terreno tiene alrededor de 50 manzanas y la estructura mide 45 metros cuadrados en forma de un pentágono”, explica Oviedo.

“En Granada quienes regían eran los conservadores y Zelaya para tratar de proteger la ciudad de Masaya, que en ese entonces era liberal, mandó a construir la fortaleza”, narra Oviedo.

El recorrido por los sótanos demuestra que este lugar nunca tuvo las condiciones para sus huéspedes.
“Los presos no tenían el acceso a baños para hacer sus necesidades, recibían el alimento una vez al día, vivían de manera precaria, además que eran torturados día y noche”, relata el guía.

Guerras políticas

Al principio la fortaleza únicamente contaba con las murallas y las cuatro torres distribuidas en cada extremo de la construcción, que fue hecha a base de piedra quemada del volcán Masaya.

“En 1912 este fue escenario de la guerra de Mena, (Luis Mena militar y político nicaragüense que ejercía como jefe supremo de Gobierno) un conflicto histórico donde sobresalió la gesta heroica del general Benjamín Zeledón, él defendió la ciudad de Masaya de la intervención de los marines norteamericanos”, explica el guía.

Desde ese año hasta 1930, El Coyotepe fue una base militar de los conservadores, un año después y con el triunfo de la revolución liberal estos la siguieron utilizando como una escuela de modelo militar, cinco años más tarde el general Somoza la mandó a reconstruir e hizo túneles subterráneos para encerrar presos políticos hasta 1960.

Campamento

La historia cambió en 1966, cuando el presidente René Schick le donó el lugar a la Asociación de Scout de Nicaragua, quienes construyeron un campamento.

“Después de ocurrido el terremoto de 1972, ambos lugares sirvieron como hogares de refugios para las víctimas”, refiere Oviedo.

En 1976, Somoza retoma el funcionamiento del lugar para encarcelar a los políticos corruptos del país hasta 1979 que es cuando se da la revolución popular sandinista y el local continua funcionando como cárcel hasta 1983.

Los años siguientes las instalaciones de este histórico lugar quedaron en abandonado, hasta hace unos años que volvió a estar en las manos de la Asociación de Scouts.

Figuras

Las celdas son estrechas y aunque a la vista no alcanzarían más de cinco personas en cada una, Oviedo menciona que al menos se acomodaban 30 prisioneros.

“Dentro de los personajes políticos, que se rumora estuvo dentro de estas paredes, figura el nombre de Tomás Borge”, menciona.

De acuerdo con don Javier Salinas, investigador de la ciudad de Masaya, el edificio del Coyotepe es un recuerdo trágico para quienes lo vivieron.

“Se supone que hay reos sobrevivientes, pero hasta el día de hoy sus nombres permanecen en el anonimato, únicamente se conocen los nombres de las tres personas que fueron enterradas dentro del Coyotepe; Ismael Castillo, Francisco Toruño y Walter Mendoza, este último es el nombre insigne de la Policía Nacional”, apunta Salinas.

Además Oviedo señala que los presos que eran llevados a las celdas, no tenían tiempo definido para salir, no habían condenas entonces no se sabía cuánto tiempo duraría el encierro.

“Muchas personas murieron dentro de esos túneles, los cuerpos fueron sacados de las celdas y fueron enterrados en la parte noroeste de la fortaleza, se desconoce de dónde eran originarios”, afirma el investigador.

Dentro de los prisioneros también habían mujeres, quienes no se escapaban de los castigos.
En el segundo nivel están algunos cuartos más pequeños que eran utilizados para torturar a los encarcelados, estos pasaban meses encerrados sin ver un solo rayo de sol, cuando salían quedaban ciegos o simplemente morían en el intento por respirar un poco de aire.

“Son muchos los relatos que guarda este lugar, quienes han logrado conocerlos se acercan más a la realidad que vivieron personas en el pasado de Nicaragua”, finaliza Oviedo.

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