El gigante de hierro que recorrió Nicaragua

La nostalgia envuelve las mentes de quienes fueron testigos de aquel gigante de hierro que marcó parte de la historia de Nicaragua y que desde hace 23 años se esfumó dejando un triste recuerdo.

Se trata del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, una historia que muchos vivieron y tuvieron la dicha de subirse en este transporte del que hoy solo quedan vestigios. Por ejemplo en la Gran Sultana, Granada, los visitantes pueden apreciar uno de los vagones, en la antigua Estación del Ferrocarril.

En la memoria

Manuel García, de 86 años de edad y uno de los maquinistas del desaparecido tren, recuerda como si fuera ayer cuando abordó por primera vez aquel singular medio.

El desaparecido tren de Nicaragua

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“La historia del tren se empezó a escribir en 1881 cuando se inauguraron las primeras vías férreas de Corinto a Chinandega, de ahí se fue extendiendo a varios puntos del país”, relata García, originario de San Marcos, Carazo.

Él asegura que hay mucha historia que relatar sobre este medio de transporte, que pasó por facetas de corte política, social y económica. “Muchos se enamoraron viajando en el tren y muchas amistades y peleas surgieron en esos viajes”, dice.

Según el historiador Mario Fulvio Espinoza, Nicaragua estuvo de 1872 a 1875 bajo el mandato de don Vicente Cuadra, un presidente que acaudaló los bienes del estado, dejando repleta las cajas de dinero.

“Eso fue lo que permitió que el proyecto del ferrocarril se hiciera realidad en el país, el gobierno de Cuadra había dejado mucho dinero y fue el sucesor de ese período Pedro Joaquín Chamorro, quien aprobó que el proyecto se llevara a cabo, teníamos los recursos suficientes para construir tan significativa obra”, refiere el historiador.

Se inaugura

Desde 1878 la obra se pone en ejecución y el primero de enero de 1881 se inauguran las primeras líneas férreas de Corinto a Chinandega.

En 1883 el tren ya llegaba a León, cubriendo 25 millas y media desde el punto de partida y seguía extendiéndose hacia Pueblo Nuevo y León Viejo.

“Seguidamente se inauguró el ferrocarril de León a Momotombo y la línea ManaguaGranada (División Oriental) construida toda bajo el gobierno del doctor Adán Cárdenas (1883-87)”, manifiesta Espinoza.

A su llegada el tren se anunciaba con el repique de las campanas.
“Eran tres toques, el primero preventivo para que las personas se dieran cuenta que el tren estaba cerca, el segundo también avisaba su cercanía y su estación y el tercero era para anunciar su partida”, apunta el maquinista.

En 1895 fue celebrado el contrato de construcción del Ferrocarril a los pueblos de Carazo por el general Zelaya, presidente de la República en ese entonces (1893-1909).

Los trabajos se iniciaron el 8 de octubre de 1895, dos años después la línea llegó a Niquinohomo; en enero de 1899 a San Marcos, en abril a Jinotepe y en mayo a Diriamba, completando una longitud de 43 kilómetros y medio.

“La ruta de los pueblos del sur salía de la Ciudad de Masaya, pasando por los pueblos de Catarina, Niquinohomo, Masatepe, San Marcos, Jinotepe y hasta Diriamba, que era la terminal”, comenta García.

El pasaje costaba 1.25 córdobas y el recorrido estaba lleno de bellos paisajes, olores y sabores.
“El valor del pasaje era significativo, dependiendo del recorrido que se hacía, el más caro era el de León a Managua que costaba 6 córdobas, el boleto tenía que comprarse en una ventanilla en las estaciones donde un sello y un papel era el que te daba la oportunidad de abordarlo”, menciona e con nostalgia el maquinista.

Sustituido

El país pasó por muchos por menores durante el auge del tren, como catástrofes naturales, pero lo que lo llevó a su final fue la gran competencia con el avance del transporte.

“Para 1993, en el país ya se habían construido las primeras carreteras, ya habían buses que eran rápidos y la gente prefería viajar en ellos, entonces el gobierno de turno, de doña Violeta Barrios de Chamorro, decidió vender cada pieza del tren como chatarra, ahora solo vive en el pensamiento de quienes lo conocieron”, finaliza Espinoza.

Estructura

El tren durante su auge llegó a estructurarse con 32 locomotoras, 70 carros pasajeros, 50 vagones de carga, 89 plataformas y dos palas de vapor.

Este medio de transporte estaba dividido según las clases, habían vagones de primera y segunda clase, que contaban con baños. También estaban las góndolas, donde las mujeres se sentaban con sus canastos cargados de mercaderías.
”Los de primera clase incluían el vagón presidencial, con muchos lujos, ventanas de vidrio y asientos forrados de cuero, estos eran para uso de los personajes políticos, los de segunda clase incluían a las persona que podían ir sentadas o de pie en un mismo vagón”, señala García, quien fue parte de este sistema de transporte.

Destinos
En 1940 se encontraban en operación las siguientes líneas del Ferrocarril Nacional:
CorintoGranada. MasayaDiriamba. LeónEl Sauce. San JorgeSan Juan del Sur. ChinandegaPuerto Morazán. El SauceRío Grande.

Economía

La historia del tren de Nicaragua cumplió una fase importante en el desarrollo económico del país, al activar la comercialización desde varios puntos.
Masaya fue el departamento de donde más se movilizaban las mujeres a varios puntos del país, el comercio se agilizó porque el tren contaba con vagones de carga donde los comerciantes acomodaban su mercadería y luego las descargaban en sus lugares de destino”, rememora el maquinista, que ha visto muchos cambios en el sector transporte a través de los años.

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