El coco, la fuente de ingresos de la familia Ruiz-Pavón

Unas diez familias habitantes de los barrios Las Torres y Las Naciones Unidas de Managua se ganan la vida vendiendo cocos en los semáforos Larreynaga. Ni los días lluviosos ni los soleados los detienen, ya que es la única fuente de ingreso con la que cuentan para llevarles el sustento a los miembros de sus hogares.

Desde hace 40 años esta actividad ha sido la manera de generar dinero para la familia Ruiz Pavón, la cual han ido heredando los demás miembros de la familia entre hermanos, hijos, sobrinos y nietos.

El matrimonio Leiva Ruiz tiene 5 años de vender cocos en el mismo punto. Sergio Leiva, de 33 años, quien contrajo nupcias con Esmeralda Ruiz, hija de doña Esmeralda Pavón, fundadora de las ventas de cocos, manifiesta que al pasar a ser miembro de la familia, también adoptó las costumbres del trabajo.

“Mi suegra es la fundadora de todo esto, cuando me casé ella nos cedió un espacio para que nosotros vendiéramos también. Todo fue adaptarme a las costumbres de la suegra, porque ya mi esposa trabajaba aquí con sus hermanos y su mamá”, entre risas comentó Leiva.

Un negocio redondo

La buena comunicación y coordinación que hay en la familia es la clave que los ha hecho durar en el negocio porque son unas diez familias las que se sustentan de las ventas de cocos.

Se dividen las labores, una vez por semana cada responsable de familia se encarga de ir a los departamentos de Carazo, Nandaime y Jinotega a comprar los cocos por mayor y de pelarlos, mientras que otros los venden en los semáforos y otros se suben a venderlos en los buses.

“Como nos dividimos en las cuatro vías y estamos entre primos, tíos, cuñados y mis hijos, ahí nos coordinamos y nos turnamos. Yo voy a los departamentos, compro unos 1,000 cocos para toda la semana, mi esposa los pelas, una prima los hace en trozos, otra saca el agua de coco y los demás los venden”, detalló Leiva.

A la vez menciona que sus hijos menores los acompañan a vender, los días que estos no tienen clases, como una forma de enseñarle cómo es el trabajo y una medida de seguridad para que no se queden solos en el hogar. “Cuando no tienen clase me los traigo porque prefiero que estén conmigo a que estén solo en la casa y anden en las calles aprendiendo cosas malas. Los estudios y el trabajo son lo que hacen al hombre”, agregó.

Po su parte Esmeralda Ruiz asegura que tienen mucho cuidado con los niños a la hora que ellos están vendiendo. “Tenemos tres hijos y los traemos por seguridad cuando no queda nadie en la casa, pero siempre estamos pendiente de ellos, ya los buseros los conocen y tienen el cuidado de esperar a que bajen del bus y todos estamos pendiente y procuramos que no se vayan largo”, aseguró Ruiz.

En este punto de venta los mayores consumidores de cocos son los conductores de carros particulares, los conductores de buses y taxistas. Un factor importante que favorece a estos vendedores de cocos es que la cosecha es permanente en todo el año, lo que les permite generar un ingreso diario.

Temporada

Leiva señala que la Semana Santa es la mejor temporada de venta, ya que es un sector muy transitado por conductores y las familias se detienen a degustar de su agüita de coco.

“La Semana Santa es buena porque pasa la gente queriendo probar el agua de coco y compran el coco entero para llevarlo al mar. Normalmente invierto semanal 6,000 córdobas en coco, que son 1,000 unidades, porque en un día bueno vendemos hasta 200 cocos y los días malos o lentos podría decir que vendemos unos 100 o 80 cocos. Es un negocio muy bueno ya que me ha permitido garantizarles la comida y los estudios a mis hijos que es lo más importante. No tengo un trabajo fijo, pero es como que tuviera un salario porque me voy a mi casa con 300 córdobas mínimo”, apuntó Leiva.

Leiva traslada los cocos en un carretón desde su casa hasta el punto de los semáforos, resalta que el contar con el carretón le abre otras oportunidades de percibir un dinero extra para la familia.

Estos vendedores improvisan la venta de cocos de tres maneras y los precios varían, los enteros tienen un precio de C$15 por unidad, el agua de coco la ofrecen a C$20, las tres bolsitas y los trozos de cocos a C$10.

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