Su nombre significa, Lugar de Encantadores

En 1876 fue elevada a Villa de Santiago de Boaco diecinueve años mas tarde es decir en 1895 recibió el rango de ciudad, pero no fue hasta el año 1935 cuarenta años mas tarde que mediante un decreto presidencial se declara oficialmente el departamento de Boaco.

Conocido como la ciudad de dos pisos, es también zona del legendario cacique Yarrince, con bellos paisajes acogedores, sus barrios con sus empinadas calles y desniveles comunicantes con escaleras con los nombres del Bailante Niña marina o Paseo Yarrince una buena excusa para una caminata urbana para unir Boaco alto con Boaco bajo.

El nombre de Boaco, se origina de la cultura zumo y azteca, de las raíces. Boa o Boaj, que significa “encantadores”, y la terminación “O”, que significa “lugar o pueblo”, juntos se describe como: “Pueblo o Lugar de Encantadores”.

Boaco

Boaco
BOACO4
BOACO2
BOACO3
BOACO1
GANADO CHONTALES
Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image...

Topográficamente es irregular, su paisaje es montañoso, posee elevaciones entre los 200 y 300 Mts sobre el nivel del mar. El cerro de la Vieja es la altura máxima con 1,020 Mts. Cuenta con pintorescos paisajes como los Valles de Santa Lucía y San José de los Remates.

El Apóstol Santiago es el patrono de Boaco el tradicional baile de drama de Moros y Cristianos realizado por Bailantes, devotos campesinos promesantes que rinden tributo al Patrono, iniciado desde el Siglo XVII hasta la actualidad.

La comparsa de Bailantes lo constituyen 13 moros, 13 cristianos, 7 vareros, 3 cajeros y un bailantito, que danzan en sus respectivas filas, al ritmo de los tambores. En un solo tiempo musical mueven sus pies, caderas y hombros, agitando sus sonajas o chischiles; realizan contorsiones y simulacros de lucha entrecruzando sus armas con el enemigo, lanzando gritos amenos para animarse en el combate.

La coreografía religiosa representa la batalla decisiva entre moros y cristianos, que simboliza la batalla entre el bien y el mal. El vigía moro supervisa el campo de batalla y valoradas las condiciones para la lucha guía a los combatientes moros a sonar los tambores y sonajas.

Moros y cristianos a la cabeza de sus reyes agitan las sonajas blandiendo sus machetes y culebras, al final el rey Moro decide someterse y bautizarse.
El diablo demuestra que ha perdido la batalla a través de movimientos bruscos y donde el ángel recorre en son de paz las tropas.

Sé el primero en comentar

Comenta

Tu dirección de correo no será publicada.


*